Hemos visto a la casta a la defensiva, atrincherada
en un búnker sin escuchar ni proponer, envuelta en una campaña de
infamias. Son ya un obstáculo para construir un presente próspero, digno
y justo. Lo mejor de nuestro país está fuera del poder, ayer enfadado o
defraudado, hoy decidido a cambiar las cosas. Y eso no se frena con el
odio ni con la mentira. La alegría es más fuerte.
Vamos a entrar en un año decisivo. 2015 va a ser el
año del cambio. Y queremos comenzarlo con la participación de los
ciudadanos, con la alegría de la gente corriente, con la pasión de la
democracia. Para abrir un nuevo ciclo en nuestro país. Vamos a invitar a
todos los ciudadanos a caminar sonriendo juntos, a dar pasos para la
nueva mayoría. No le pedimos el carnet a nadie, porque es la
manifestación del cambio, de las familias, los jóvenes y los mayores; de
los pequeños empresarios, los trabajadores y los autónomos; de los que
llevan años indignados y de los que han sido defraudados; de los que
quieren que les dejen hacer su trabajo y de los que no quieren tener que
irse al extranjero para trabajar; de los desempleados y de los que no
llegan a final de mes; de quienes defendieron nuestra sanidad y educación
y de quienes han visto recortadas sus pensiones. De un pueblo que no
aguanta más y no renuncia a su futuro.
- El 31 de Enero hay convocada una movilización en Madrid. Va a ser una manifestación de sonrisas y de alegría. Aunque nuestro país vive una situación dramática, el año 2015 va a ser el año decisivo del cambio político en favor de la gente. Vamos a abrir el año con la alegría de un pueblo que se sacude el maltrato y la tristeza sabe que ha llegado su hora.
- 2014 ha sido el año en el que muchos ciudadanos han abandonado la resignación, el creer que no se podía hacer nada, que las cosas no podían cambiarse, que siempre iban a ganar los privilegiados. Esto ha devuelto la ilusión a mucha buena gente que estaba machacada, pero también ha puesto muy nerviosos a quienes han concentrado demasiado poder durante demasiado tiempo.
- Las 6 millones de personas en el paro, los 2 millones de hogares sin ingresos, los miles desahucios, las privatizaciones de los bienes comunes y los recortes sociales salvajes hacen imprescindible impulsar un cambio democrático con la participación de la inmensa mayoría . . .
- 2015 puede ser el año del cambio político, el año en el que la gente común recupere la democracia, que ha sido secuestrada por una minoría corrupta que siempre se salía con las suyas, por encima de las leyes y de los resultados de las urnas. Una minoría que ha protagonizado el mayor saqueo y la mayor desvergüenza de nuestra historia reciente.
- La situación actual no se sostiene más. Se está cerrando una etapa de la historia de nuestro país y la discusión es si la siguiente la protagonizará la gente y sus necesidades o los privilegiados y su avaricia. Esta, y no la pelea de etiquetas viejas, es la clave de nuestro tiempo.
- El cambio sólo será posible si reconstruimos la ciudadanía y el pueblo, si nos implicamos colectivamente en generar un nuevo consenso amplio para un país que no deje a nadie atrás y que tenga futuro. Un consenso para el que tender la mano, en el que incluir a los mejores profesionales, a la sociedad civil, a sectores diversos y plurales. No se trata de girar unos grados el rumbo, sino de reconstruir nuestro país.
- La minoría privilegiada, como ya no puede convencer, quiere esparcir miedo, cinismo y alarma. Pero la ciudadanía no somos menores de edad: no le tenemos miedo a la democracia, sino a la arbitrariedad de la casta.
- Pretenden contarnos que la discusión está entre las y los portavoces de podemos por un lado y los de los partidos viejos por el otro. Sabemos que no es así y ellos deberían prestar atención: es una sociedad entera la que exige cambio, dignidad y democracia.
- Vamos a demostrar en Madrid que 2015 puede ser el año de la ciudadanía, el año del cambio político en España, el año de la ilusión. La democracia es el poder del pueblo y nadie debería escandalizarse o intentar crear miedo porque la gente decida saludar el comienzo de un año decisivo.
- No podemos esperar ya nada de la casta salvo más desvergüenza e ineptitud. Aún creen que regenerar la democracia es remangarse la camisa o hacer operaciones de maquillaje. Ellos van a dedicar este año a intentar destruir la alternativa. Nosotros a construirla y tenemos mucho trabajo por delante, pero contamos con las mejores manos y cabezas. Vamos a Madrid a decir que es nuestro año: no el de los que ya están con Podemos sino el de todos los que, vengan de dónde vengan, quieren construir un país mejor, que no expulse a sus jóvenes ni abandone a sus abuelos, que no malvenda hospitales ni condene a profesionales al paro mientras le regala sus riquezas a los buitres financieros. Invitamos a toda la ciudadanía, sea de Podemos, no lo sea o se lo esté pensando, a abrir juntos el año en Madrid, para que sea el último de los años de la burla de los privilegiados.
- Oiremos muchos insultos y muchos ataques. Creemos que así se retratan. Nosotros seguimos trabajando, con el paso corto y la mirada larga. Hemos de recuperar nuestro país. Vamos a Madrid a sonreír, porque 2015 va a ser el año de los ciudadanos.
- El 2014 será recordado como el año en el que la
mayoría maltratada nos liberamos de la resignación, del “no se puede
hacer nada”, y dimos un buen susto a los privilegiados. La casta está
nerviosa y asustada, como demuestran sus insultos e infamias.
- El 2015 va a ser el año del cambio, de recuperar
la democracia y poner las instituciones al servicio de la gente. No va a
ser fácil, pero ya hemos visto que es posible.
- Queremos comenzarlo con la participación de los
ciudadanos, con la alegría de la gente corriente. Lo que vamos a hacer el
31E es responder al anhelo de mucha gente que nos está pidiendo decir en
la calle que vamos a cambiar este país.
No le pedimos el carnet a nadie, porque es la
manifestación del cambio, de las familias, los jóvenes y los mayores; de
los pequeños empresarios, los trabajadores y los autónomos; de los que
llevan años indignados y de los que han sido defraudados; de los que
quieren que les dejen hacer su trabajo y de los que no quieren tener que
irse al extranjero para trabajar; de los desempleados y de los que no
llegan a final de mes; de quienes defendieron nuestra sanidad y educación
y de quienes han visto recortadas sus pensiones.De un pueblo que no
aguanta más y no renuncia a su futuro.

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